Carnes rojas y blancas, conocerlas y cocinarlas

carnes-rojas-y-blancasLa carne es un alimento muy importante en nuestra dieta ya que contiene multitud de proteínas, hierro, y también nos aporta vitaminas ( B, D y E, aunque en pequeñas cantidades) y minerales (zinc, fósforo, magnesio y selenio).

La carne roja es llamada así debido al mayor contenido de un pigmento rojo llamado mioglobina. Es la carne que procedente de mamíferos adultos de la vaca, el cerdo, la ternera y el buey. También podemos incluir el cordero.

Su consumo es alto en países desarrollados y una ingesta elevada de las mismas se asocia a un mayor índice de enfermedades cardiovasculares en personas adultas, todo esto debido a su alto contenido en grasas saturadas.

Ingesta elevada significa más de 300 gr diarios o más de dos porciones. Evidentemente hay que tener en cuenta que no todas las carnes rojas tienen el mismo contenido en grasas. Dentro de estas carnes rojas las más saludables son:

  • La parte magra de la paletilla de cordero
  • El solomillo y el lomo de ternera, y en consecuencia la carne picada procedente de esos cortes.
  • Solomillo y lomo de cerdo.

Las carnes rojas se puede preparar de múltiples formas: guisadas, a la parrilla, a la plancha, al horno, con verduras, en salsa… Lo ideal para que estas carnes no nos aporten mucha grasa es cocinarlas a la plancha, al horno o a la parrilla, y si es posible, retirar toda la grasa antes de prepararlas.

Debemos diferenciar también entre las carnes rojas frescas y las procesadas. Éstas son por ejemplo las hamburguesas, salchichas, embutidos, bacon… Este tipo de carne contiene aún más grasas saturadas y es por ello que debemos poner cuidado en su alto consumo.


También hemos de hablar aquí de las carnes blancas, aquí están todas las carnes que proceden de corral: pollo, pavo, gallina, etc. y la de conejo. También las carnes de mamíferos de carne roja pero cuando son jóvenes y en su etapa lechal, ya que contienen muy poca grasa.

Este tipo de carne se cree que es más saludable por su bajo contenido en grasas saturadas, pero la verdad es que depende mucho del corte y del tipo de carne. Por ejemplo, un ala de pollo con piel contiene más colesterol que el lomo de una ternera, por eso es recomendable siempre retirar al máximo la piel del pollo y las aves antes de cocinarlas.

La carne blanca es rica en proteínas pero baja en hierro, nos aporta muchas menos grasas y facilita una mejor digestión.


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